El colegio se estructura en dos grandes ciclos con el propósito de orientar y dirigir en forma coherente los distintos procesos formativos y etapas del desarrollo socio-cognitivo de los alumnos y alumnas.

“La educación debe ofrecer a todos los niños y jóvenes de ambos sexos, la posibilidad de desarrollarse como personas libres, con conciencia de su propia dignidad y como sujetos de derechos. Asimismo, la educación debe contribuir a forjar en ellos el carácter moral regido por el amor, la solidaridad, la tolerancia, la verdad, la justicia, la belleza, el sentido de nacionalidad y el afán de trascendencia personal. El individualismo extremo, que podría resultar un ejercicio ilimitado de la libertad personal, es moderado por imperativos que brotan de un conjunto de valores que llevan a la persona a compartir con otros los frutos de una libertad humanista y se abre a las exigencias del bien común” (MINEDUC, LOCE)